Innovar o Desaparecer: Lecciones de Nokia, Kodak y la Disrupción para Todas las Industrias

Ago 13, 2025 | Blog

Hoy en día, la frase “momento Kodak” ya no evoca un recuerdo fotográfico feliz, sino una advertencia empresarial. Hace una generación, un “Kodak moment” significaba algo digno de atesorar; hoy el término se ha convertido en un fantasma corporativo que alerta a los directivos de reaccionar ante desarrollos disruptivos que amenazan su mercado. La historia reciente está llena de gigantes que ignoraron ese fantasma y cayeron estrepitosamente. Existen casos tan sonados como Kodak, Nokia o Blockbuster, entre muchos otros; empresas que se negaron a evolucionar y eso provocó su caída. A continuación, exploramos dos de los ejemplos más emblemáticos –Nokia y Kodak– para extraer lecciones técnicas, tácticas y estratégicas aplicables a cualquier industria.

 

El Auge y Caída de Nokia: Cuando Apple Redefinió el Juego

Nokia fue sinónimo de telefonía móvil durante años. Fue la primera empresa en crear un teléfono móvil y dominó el mercado a finales de los 90 y comienzos de los 2000. Sus teléfonos sencillos y resistentes eran reyes absolutos. Sin embargo, aquel liderazgo sembró la semilla de la complacencia. La propia Nokia “no supo entender la importancia de invertir en software y continuó apostando solo por destacar en hardware”, llegando a creer que el futuro seguiría centrado en las llamadas de voz más que en los datos. En otras palabras, mientras el mundo avanzaba hacia los smartphones y las apps, Nokia seguía pensando en teléfonos tradicionales.

El golpe de realidad llegó en 2007, cuando Steve Jobs presentó el iPhone – el primer teléfono sin teclado físico, totalmente táctil – revolucionando el mercado. Nokia, confiada en su posición, creyó que tendría tiempo para sumarse a la tendencia de los smartphones, pero reaccionó tarde. Para cuando lanzó sus primeros equipos verdaderamente competitivos y decidió enfrentarse a Android (ya entrado 2008), la partida prácticamente estaba perdida.

Los números cuentan esa historia de forma contundente. En el segundo trimestre de 2007, justo cuando el iPhone debutaba, Nokia tenía el 50.8% de la cuota global de smartphones; seis años después, en el segundo trimestre de 2013, su cuota se desplomó a solo 3.1%. De líder absoluto a actor irrelevante en tiempo récord. Apple, por su parte, había cambiado las reglas del juego: no solo introdujo el concepto de teléfono inteligente centrado en pantalla táctil y aplicaciones, sino un ecosistema integrado que atrapó a usuarios y desarrolladores. Sus resultados lo reflejan: en el segmento de smartphones de alta gama (precio >300 USD), la participación de Apple pasó de 25% en 2008 a 61% en 2010, adueñándose del lucrativo extremo superior del mercado. En resumen, Apple “cambió el juego” y capturó el segmento más rentable, mientras Nokia no supo reaccionar.

La consecuencia final fue dolorosa para Nokia. Su cuota de mercado y sus ingresos se erosionaron año tras año; la empresa encadenó trimestres de caídas de beneficios y acabó tomando medidas desesperadas. En 2011, el nuevo CEO de Nokia, Stephen Elop (irónicamente un ex-directivo de Microsoft), admitió internamente que “estamos parados sobre una plataforma ardiendo”, en referencia a lo mucho que Apple, Google/Android y otros competidores habían incendiado alrededor de Nokia con sus innovaciones. Esa famosa “metáfora de la plataforma ardiente” reflejaba que Nokia debía dar un salto radical para sobrevivir. Elop apostó por un acuerdo con Microsoft para usar Windows Phone, pero fue una jugada arriesgada que tampoco logró salvar la situación. Para 2013, Nokia – la otrora intocable reina de los móviles – colapsó en brazos de Microsoft, vendiendo su división de teléfonos por apenas 5,440 millones de euros (unos 7,200 millones de dólares). Baste señalar que Nokia llegó a valer más de 200,000 millones de dólares en su apogeo una década antes; el precio de venta a Microsoft fue una fracción mínima de ese antiguo valor. En palabras de Reuters, la que alguna vez dominó el mercado mundial “acabó desplomada en los brazos del gigante de software estadounidense, su negocio móvil arrasado por rivales más ágiles como Apple y Samsung”.

Nokia aprendió por las malas que ningún liderazgo es seguro sin innovación continua. Su error estratégico fue doble: subestimó un cambio tecnológico disruptivo (pantallas táctiles, ecosistemas de apps) y sobrestimó la lealtad que los usuarios tendrían a su plataforma obsoleta. En términos tácticos, fue lenta: la competencia lanzaba dispositivos en meses mientras Nokia tardaba años, como reconoció un empleado con humor al decir que los chinos podían sacar un nuevo modelo “más rápido de lo que a nosotros nos toma pulir una presentación de PowerPoint”. El mercado tecnológico, brutalmente “vicious” y dinámico, no perdona esa lentitud. Nokia no perdió por hacer algo mal necesariamente, sino por no hacer lo suficiente, pronto y en la dirección correcta.

 

Kodak: El Gigante Fotográfico que Ignoró su Propia Invención

Una réplica de la primera cámara digital de 1975, creada en los laboratorios de Kodak. Este prototipo “sin película” anticipó el futuro de la fotografía, pero sus propios creadores no supieron aprovecharlo.

Pocas historias de disrupción son tan paradigmáticas como la de Kodak. Durante gran parte del siglo XX, Kodak lideró el mercado de la fotografía – sus rollos de película y cámaras estaban en todas partes. De hecho, la marca era tan dominante que su eslogan “Kodak moment” definía esos instantes especiales dignos de una foto. Pero a finales del siglo XX algo cambió: la llegada de la fotografía digital amenazaba con trastocar su negocio perfecto de vender rollos y papel para revelar cada recuerdo.

Lo más irónico (y trágico) es que Kodak vio venir ese cambio desde dentro: en 1975, el ingeniero de Kodak Steve Sasson inventó la primera cámara digital del mundo. Aquel dispositivo prototipo capturaba imágenes electrónicamente – prescindiendo del carrete – y prometía, en esencia, “fotografía sin película”. ¿La respuesta de los ejecutivos de Kodak? Pánico ante su propio invento. Los directivos archivaron el proyecto por miedo a canibalizar el lucrativo negocio de la película. Don Strickland, exvicepresidente de Kodak, lo admitió así: “Desarrollamos la primera cámara digital para el público, pero no obtuvimos la aprobación para lanzarla por miedo al efecto que tendría en el mercado de la película”. En otras palabras, Kodak tenía el futuro en sus manos y decidió esconderlo en un cajón para proteger su presente.

Aquella decisión, que quizás en el momento pareció prudente, resultó ser un error estratégico fatal. Otros competidores sí apostaron por la fotografía digital y la mejoraron rápidamente. Para fines de los 90, la calidad y conveniencia de lo digital comenzó a seducir al público masivo (primero con cámaras compactas y luego con los teléfonos con cámara). Kodak intentó ponerse al día tarde, incursionando en cámaras digitales comerciales ya en los 2000 e incluso dominando por un tiempo ese mercado emergente, pero su modelo de negocio y cultura interna no pudieron adaptarse del todo. Habían innovado técnicamente pero sin atreverse a innovar su negocio. Como resultado, sus ventas de películas fotoquímicas se desplomaron y la nueva era no les fue tan rentable. Para 2012, la situación era insostenible: Kodak se declaró en bancarrota (Capítulo 11) en enero de ese año. Paradójicamente, lo hizo después de que los consumidores abrazaran en masa las cámaras digitales, una tecnología que la propia Kodak inventó pero no supo comercializar. La empresa centenaria, pionera de la fotografía popular, había sido derrotada por un futuro que ella misma ayudó a imaginar.

¿Qué sucedió después? Kodak salió de la quiebra en 2013, reinventándose como una compañía más pequeña enfocada en servicios de impresión comercial y algunas tecnologías de imagen. Pero nunca recuperó el brillo de antaño. Su nombre, eso sí, perdura como una lección objetiva. Igual que Nokia, Kodak sucumbió a la “ceguera del incumbente”: ese fenómeno en que una empresa líder descarta una nueva tecnología porque amenaza su negocio tradicional. Kodak no falló por falta de capacidad técnica – de hecho, estaba adelantada a su tiempo – sino por un fallo de estrategia y visión. Creyó que proteger sus rollos fotográficos era más importante que liderar la siguiente ola. Al hacerlo, le regaló a otras empresas la oportunidad de dominar esa ola. Es famoso el caso de Fuji (su rival japonés), que diversificó antes y resistió mejor la transición a lo digital, o de las firmas de electrónica que se quedaron con el naciente mercado de cámaras digitales. Para cuando Kodak quiso “subirse al carro” ya era tarde: había perdido la relevancia, igual que su químico revelador perdía mercado frente a los píxeles.

 

Adaptarse o Morir: Lecciones Clave y Estrategias para Evitar la Próxima Caída

Hemos visto a un titán de la telefonía móvil y a un coloso de la fotografía caer por no adaptarse a tiempo. ¿Qué lecciones concretas podemos extrapolar, sin importar la industria en que nos encontremos? A continuación resumimos los puntos clave – estratégicos y tácticos – que todo líder empresarial debería considerar, con el fin de no protagonizar el próximo “momento Kodak” de su sector:

  • Nunca subestimes una innovación disruptiva: Por más líder que seas en tu sector, mantén la humildad ante los cambios tecnológicos o de modelo de negocio. Nokia vio el iPhone como un juguete de nicho inicialmente, y Kodak pensó que la fotografía digital nunca igualaría la calidad del film en serio. Ambos se equivocaron. Si aparece una tendencia que podría “voltear” tu industria (smartphones, streaming, inteligencia artificial, etc.), tómala en serio desde el primer momento. Estúdiala, experimenta con ella, invierte en entenderla. Es mejor auto-cannibalizarse con un nuevo producto que dejar que un competidor te canibalice y se quede con tu mercado.
  • No tengas miedo a “matar” tu propia vaca lechera: La paradoja de Kodak es que hizo todo bien en cuanto a I+D, pero falló en el coraje empresarial. Identificó el futuro pero no quiso sacrificar su cómodo presente. Esto es comprensible – renunciar a ingresos garantizados da vértigo – pero la historia muestra que aferrarse al modelo viejo suele ser más letal. Si tu empresa cuenta con una nueva tecnología o solución que podría reemplazar a tu producto estrella, considéralo seriamente. Como se suele decir en estrategia: “Si tú no reinventas tu negocio, alguien más lo hará por ti”. Es preferible que una versión nueva de tus productos canibalice a los antiguos (manteniendo tus clientes contigo), a que lo haga el producto de otro.
  • Aprende de los datos y señales del mercado: Tanto Nokia como Kodak disponían de señales tempranas. Nokia tenía estudios internos, análisis (incluso hay informes filtrados de cómo su equipo evaluó el iPhone en 2007) y aun así no reaccionó con la velocidad suficiente. Kodak vio a clientes empezando a preferir la comodidad digital. Es clave establecer mecanismos de escucha activa: datos de ventas, encuestas de consumidores, observación de competidores emergentes. Y más importante, actuar en consecuencia. Muchas empresas poseen la información correcta pero la diluyen en comités o la descartan por sesgos internos. Hay que evitar la mentalidad de “esto no nos va a pasar a nosotros”.
  • Fomenta una cultura ágil y abierta al cambio: La lentitud fue enemiga mortal tanto para Nokia como para Kodak. En Nokia, la burocracia y autocomplacencia impidieron responder a Apple/Android con la agilidad que tuvo Samsung, por ejemplo. En Kodak, primó el pensamiento “sigamos como siempre” en su cúpula directiva. Para no repetir eso, una empresa debe cultivar cultura de innovación: experimentación, rapidez en la toma de decisiones, estructuras flexibles. Así se pueden probar ideas nuevas sin miedo al fracaso. Empresas exitosas hoy (piénsese en Amazon, por ejemplo) enfatizan “si no está roto, rómpelo y haz algo mejor”, promoviendo la disrupción interna antes que la externa.
  • Mirada de 360°: tecnología, modelo de negocio y ecosistema: Otro aprendizaje es que la innovación no es solo inventar una tecnología nueva; es adaptarse integralmente. Apple no solo introdujo un teléfono nuevo, creó un ecosistema (App Store, desarrolladores, servicios integrados) que amplificó el valor de su innovación. Netflix no solo envió DVDs por correo, cambió la forma en que la gente accedía al contenido y luego abrazó el streaming. La innovación suele venir acompañada de nuevos modelos de negocio (suscripción en vez de venta, digital en vez de físico, plataforma abierta vs sistema cerrado). Por ello, evalúa tu negocio completo: ¿Tienes que cambiar tu forma de vender, tu alianza con clientes, tus canales, incluso tu propósito? La transformación exitosa muchas veces implica reinventar cómo ganas dinero, no solo con qué producto.

Y sí, mencionamos a Netflix: el caso Nokia y Kodak no son aislados. Blockbuster lideraba el alquiler de videos pero “la aparición de Netflix lo cambió todo”, y sus ejecutivos se aferraron a las tiendas físicas hasta que fueron barridos; de hecho en el año 2000 Netflix se ofreció a colaborar llevando la parte online de Blockbuster, y el CEO de Blockbuster rechazó la idea por considerarla ridícula… el desenlace: en 2010 Blockbuster también cayó en bancarrota. La lista sigue: BlackBerry, Yahoo, Polaroid, innumerables nombres que fueron gigantes y no supieron adaptarse figuran en el cementerio corporativo.

No importa si tu empresa fabrica móviles, vende fotografía, renta películas o provee un servicio financiero: la lección universal es “innovar o desaparecer”. Puede sonar duro, pero es casi académicamente cierto. En management hay un viejo dicho: “el éxito del pasado no garantiza el éxito futuro”. A la luz de estos casos, podríamos actualizarlo a: “el éxito del pasado puede obstaculizar el éxito futuro si te ciega ante el cambio”.

 

Epílogo: Convertir el Miedo en Acción

Para cerrar, retomemos el fantasma con el que iniciamos: ese momento Kodak que nadie quiere protagonizar. Aunque suene irónico, quizás la mejor manera de honrar un “momento Kodak” hoy es usarlo como catalizador de cambio. Cada vez que tu organización se vea tentada a ignorar una tecnología emergente o a decir “esto siempre nos ha funcionado, ¿para qué cambiar?”, recuerda las historias de Nokia y Kodak. La próxima vez que escuches la frase “innovar o morir”, piénsalo dos veces: no es una exageración, es una realidad respaldada por datos y ejemplos concretos.

Eso sí, no hace falta abordar la innovación con tono lúgubre. Podemos tomarlo con deportividad corporativa: piensa que adaptarse a tiempo es como saltar de una plataforma en llamas a aguas frías – como en la metáfora de Nokia –; da miedo, pero es la única forma de sobrevivir al incendio. Y si lo logras, tendrás la oportunidad de reconstruir mejor y quizás hasta reír último. Al fin y al cabo, la innovación también trae recompensas y nuevos momentos Kodak – en el sentido original de la frase – para aquellas empresas valientes que se atreven a liderar el cambio y no a esconderlo en un cajón.

En conclusión, ningún líder de mercado está a salvo del poder transformador de la innovación. Pero con vigilancia, valentía y visión, es posible adelantarse y escribir la historia al revés: en vez de ser víctimas de la disrupción, convertirse en sus protagonistas. Porque en el mundo empresarial actual, adaptarse no es solo una opción; es literalmente la diferencia entre capturar el próximo gran momento… o quedar inmortalizado como una advertencia del pasado. La decisión es nuestra. Innovar o desaparecer, esa es la cuestión.

¿Quieres leer más sobre innovación y estrategias de transformación? Te invitamos a explorar otros artículos en nuestro blog donde profundizamos en tácticas de innovación corporativa, casos de éxito de transformación digital y cómo preparar a tu organización para el futuro que viene inexorablemente. ¡No te quedes en el pasado, acompáñanos hacia el futuro!

 

Fuentes

  • Anthony, Scott D. “Kodak’s Downfall Wasn’t About Technology.” Harvard Business Review (2016).
  • Ferrer-Bonsoms Cruz, Carlos. “21 empresas que no supieron innovar frente a los avances tecnológicos y fracasaron estrepitosamente.” Business Insider España (2019).
  • Arthur, Charles. “Nokia’s chief executive to staff: ‘we are standing on a burning platform’.” The Guardian (2011).
  • Ando, Ritsuko & Rigby, Bill. “Microsoft swallows Nokia’s phone business for $7.2 billion.” Reuters (2013).
  • McCarty, Dawn & Jinks, Beth. “Kodak Files for Bankruptcy as Digital Era Spells End to Film.” Bloomberg (2012).
  • ResearchGate (Statista data). Global smartphone market share: Nokia vs Apple vs Samsung 2007–2013.
  • Elop, Stephen. “Nokia ‘Burning Platform’ internal memo (2011)” – reproducido en Engadget.
  • Photolari (Iker Morán). “La cámara de Kodak que acabó destruyendo a Kodak” (2025).
  • PeoplesRepublicOfCork Forums – Asymco smartphone market share graph (2007-2010) (referencia visual).
  • Business Insider España – casos Blockbuster, Yahoo, etc..